El centro histórico de Palma, con su laberinto de calles empedradas y patios señoriales, continúa siendo uno de los enclaves más deseados de toda Europa. A diferencia de otras capitales mediterráneas, Palma ha sabido conservar su autenticidad mientras modernizaba sus servicios, convirtiéndose en un destino cosmopolita activo durante los doce meses del año. Esta vitalidad urbana es lo que atrae a un perfil de comprador que busca una segunda residencia con alma y fácil conectividad.
La escasez de producto inmobiliario en el Casco Antiguo es el principal motor de su rentabilidad. Al ser una zona protegida, la oferta de nuevas viviendas es prácticamente nula, limitándose a rehabilitaciones meticulosas de edificios históricos. Esto crea un mercado de alta exclusividad donde la demanda siempre supera a la oferta, protegiendo los precios incluso en periodos de incertidumbre económica internacional. Un ático con terraza en esta zona es, literalmente, una joya inmobiliaria.
Otro factor determinante es la conectividad y el estilo de vida «walking distance». Tener los mejores restaurantes, museos y el Paseo Marítimo a pocos minutos a pie añade un valor incalculable a la propiedad. Los compradores, especialmente aquellos provenientes del centro y norte de Europa, valoran enormemente la posibilidad de prescindir del coche y disfrutar del clima balear recorriendo las plazas de la ciudad, lo que posiciona a Palma como una ciudad líder en calidad de vida.
Desde Them Properties, observamos que los clientes que apuestan por el centro de Palma buscan algo más que metros cuadrados; buscan una pieza de historia. La combinación de techos altos, vigas de madera vista y suelos hidráulicos originales con cocinas de diseño italiano es la fórmula del éxito. Si busca una inversión segura con un potencial de revalorización constante, el corazón de la capital balear sigue siendo la opción más sólida del mercado actual.

